sábado, 5 de noviembre de 2011

Erase una vez...


Una rosa muy bella, la cual se sentía de maravilla al saber que era la más bella del jardín. Sin embargo, observaba que la gente solo la veía desde lejos.
Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo y creía que por eso, nadie se acercaba a verla de cerca.
Indignada, pidió al sapo que se fuera; el sapo obediente se alejó.

Poco después el sapo pasó por donde estaba la rosa y sorprendido al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y pétalos; le dijo: ¡Te ves mal! ¿Qué te pasó? 
y ésta contestó: Desde que te fuiste, las hormigas me comieron y nunca volveré a ser igual.
El sapo dijo: Claro!, cuando estaba aquí me comía las hormigas y por eso siempre fuiste la más bella del jardín.

Moraleja: Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, mejores, más bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada.
Recordemos que todos tenemos algo que aprender de los demás o algo que enseñar, sin menospreciar a nadie. Podría ser que a la larga esa persona nos cause un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.

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